Quiénes somos

El Ladrón de Miel, es un proyecto dedicado a la apicultura natural. Nuestro objetivo último es acercar el maravilloso mundo de las abejas a las personas, y para ello poseemos un número reducido de colmenas que pueden ser visitadas y apadrinadas. Además estas colmenas producen una miel de alta calidad que en parte destinamos a la venta. Así mismo en colaboración con varios amigos apicultores, en una forma de apicultura que denominamos “solidaria”, distribuimos bajo la marca Ladrón de Miel, su miel local de Andalucía.

En nuestro trabajo perseguimos siempre el máximo respeto por las abejas, las técnicas de manejo de colmenas más armonícas con su ritmo natural y las mantenemos en ambientes libres de pesticidas. El resultado es una maravillosa y pura miel, que no solo es saludable para nosotros, sino también para las propias abejas.

¿Cómo llegamos a la apicultura?

Marleen estudió en la universidad técnica de Zurich ciencias ambientales y trabajó durante mucho tiempo en la conservación de la naturaleza en Suiza. En enero de 2017, Marleen y su marido Sera decidieron abandonar su vida rutinaria y viajar por el mundo en bicicleta. Estuvieron pedaleando durante dos años, desde Tailandia hasta España (www.pedalverde.net). Durante este viaje una serie de encuentros fortuitos con familias de apicultores, les hizo concebir una idea: hacerse apicultores. Al llegar a Sevilla, Marleen y Sera cumplieron su sueno: ser dueños de su propia tierra y vivir más cerca de la naturaleza. Marleen se formó como apicultora y Sera la apoya y ayuda. Es un trabajo no siempre fácil pero más divertido siendo dos.

Nuestro asentamiento apícola se encuentra en la Finca Era de la Viña situada en tierras del municipio del Gastor, en las inmediaciones del Parque Natural Sierra de Grazalema, junto al Peñón de Algarín, en medio de un antiguo olivar, que lentamente repueblan hoy encinas, cornicabras, algarrobos y almendros. Estos campos en primavera se llenan de flores de jara, aulaga, retamas y muchas más. Las plantas locales están bien adaptadas a las condiciones cálidas y secas.

La antigua plantación de olivos se está transformando lentamente en un paraíso para las abejas. Protegemos las flores silvestres existentes, sembramos y plantamos nuevas plantas aptas para las abejas y reforestamos con árboles nativos. A su vez las abejas nos ayudan a aumentar la diversidad y cantidad de plantas y flores en general, ya que las plantas silvestres ahora están mejor polinizadas y pueden producir más semillas. Las abejas contribuyen directamente a la conservación de la naturaleza, porque sin abejas las plantas, ecosistemas enteros y en última instancia nosotros mismos desapareceríamos. ​

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