Olmo González

¡Hijo, deberías estudiar para encontrar un buen trabajo!” Eso es lo que hizo Olmo González. Su padre era apicultor profesional y prefería que Olmo no siguiera sus pasos. Debía prosperar y lograr una ocupación mejor, un trabajo académico alejado de los esfuerzos físicos propios de acarrear colmenas ¡Olmo debía ser músico! Desde que era pequeño asombraba a todos con su talento al piano. “¿Por qué no?”, pensó Olmo, y durante muchos años estudió en el conservatorio, llegando a montar una pequeña compañía de música al finalizar. Pero lo cierto es que Olmo echaba de menos pasar más tiempo en la naturaleza y cuidar de las abejas. Desde muy joven su padre siempre había necesitado su ayuda en determinados periodos del año: moviendo colmenas, haciendo enjambres o sacando miel de los panales. Por eso, tras haber seguido durante años un camino muy diferente, se daba cuenta de que deseaba volver a su pueblo, estar en el campo y trabajar con las abejas. Finalmente, hace dos años tomó una decisión que sorprendió a todos: “¡Papá, quiero hacerme apicultor y trabajar contigo!

Desde 2018, Olmo tiene sus propias colmenas, que cuida y mima como lo hace todavía con su piano. Al fin y al cabo, ambos son artilugios de madera de los que salen dulces frutos: la música y la miel. Olmo compró las colmenas a su padre, quería seguir su propio camino y tomar sus propias decisiones. Decidió desde el principio tener sus abejas certificadas como ecológicas. Sus asentamientos eran perfectos para ello porque el entorno de Encinasola es parque natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Tierras de dehesa de encinas, alcornoques y matorral, siendo muy minoritario el terreno dedicado a explotaciones agrícolas intesivas. Por supuesto su padre era muy escéptico al principio, la certificación ecológica iba ser costosa, suponer mucho papeleo y tener que adoptar técnicas de trabajo desconocidas para ambos. Después de un año de esfuerzos por convertir en ecológicas sus colmenas Olmo ha recibido la certificación ecológica esta misma primavera de 2020! "Me llené de orgullo cuando llegaron el certificado y los resultados del laboratorio: la miel carecía de cualquier tipo de residuo, ¡me pasé un buen rato dando saltos de alegría entre las colmenas!”

Visitamos a Olmo en una pequeña nave del pueblo donde tiene su taller de apicultura, que es a la vez su hogar y sala de ensayos. Sí, es sorprendente que haya un piano entre un montón de colmenas vacías y el extractor de miel. “Me pregunto si no echas de menos tocar el piano profesionalmente”. Y me responde: “¡Pero si no lo he dejado, incluso sigo tocando en fiestas y bodas!” El taller apícola de Olmo es muy especial: al sonido de las notas musicales se une el zumbido de las abejas.

Olmo tiene dos grandes pasiones: la naturaleza y la música. Como apicultor el vive una vida autónoma, tomando sus propias decisiones y se conecta a la naturaleza a traves de sus abejas. Como músico puede dar rienda suelta a su talento artístico. Combinando ambas pasiones puede sentirse feliz y realizado.

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